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Consecuencias por sustancias psicoactivas

CORRELACIÓN ENTRE ADICCIÓN A SUSTANCIAS
Y SINTOMALOLOGÍA PSIQUIÁTRICA

  1. La adicción puede producir síntomas y síndromes psiquiátricos tanto durante el consumo como durante la supresión o abstinencia. Existe una gran variedad de trastornos psiquiátricos inducidos por sustancias.
  2. La adicción puede disparar o exacerbar el curso de los trastornos psiquiátricos.
  3. La adicción puede enmascarar la sintomatología psiquiátrica relacionada con algún trastorno.
  4. La adicción y los trastornos psiquiátricos pueden coexistir en forma simultánea.
  5. La adicción y los trastornos psiquiátricos pueden desarrollarse independientemente en diferentes épocas.
  6. Las manifestaciones psiquiátricas de otros trastornos pueden simular conductas relacionadas con la fármaco dependencia.

Inicalmente lo recomendado es hacer un

diagnostico diferencial por medio de:

  • Examen mental detallado.
  • Historia clínica completa
  • Con aportación de datos directa.
  • Pruebas psicológicas.
  • Estudios de laboratorio y gabinete.
  • Evolución del paciente en abstención de sustancias.

 

TRASTORNOS INDUCIDOS POR SUSTANCIAS

  • Intoxicación
  • Abstinencia
  • Delirium
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Psicosis
  • Trastornos del sueño
  • Trastornos sexuales

 

 

Dependencia Abuso Intoxica-ciòn Abstinencia Delirium por intoxicación Demencia Trastornos Amnésicos Trastornos Psicóticos Trastornos des estado de ánimo Trastornos de ansiedad Disfunciones sexuales Trastornos del sueño
Alcohol X X X X X X X X X X
Alucinógenos X X X X     X X X    
Anfetaminas X X X X     X X X X X
Cafeína     X           X   X
Cannabis X X X X     X   X    
Cocaína X X X X     X X X X X
Fenciclidina X X X X     X X X    
Inhalantes X X X X X   X X X    
Nicotina X                    
Opiáceos X X X X     X X   X X
Sedantes Hipnóticos o Ansiolíticos X X X X X X X X X X X
Varias sustancias X                    
Otros X X X X X X X X X X X
* También trastorno perceptivo persistente por alucinógenos (Flashbacks.)

 

 

TRASTORNO PSICÓTICO INDUCIDO

  • Características esenciales: Alucinaciones o ideas delirantes asociadas a la intoxicación o abstinencia de una sustancia.
  • Síndrome inducido por la intoxicación por todas las sustancias con excepción de cafeína y nicotina y por la abstinencia de alcohol o sedantes.

 

 

TRASTORNO DEL ESTADO DE ANIMO INDUCIDO POR SUSTANCIAS

  • Se trata de una notable y persistente alteración del estado de ánimo, que se considera por los estados fisiológicos directos de una sustancia. Puede presentarse durante la intoxicación o la abstinencia en forma de depresión, pérdida de intereses o de placer o, con estado de ánimo elevado, expansivo o irritable.
  • Síndrome inducido por intoxicación por todas las drogas, menos la nicotina y por abstinencia de alcohol, anfetaminas, cocaína o sedantes.

 

TRASTORNO DE ANSIEDAD INDUCIDO POR SUSTANCIAS

  • Se caracteriza por la existencia de síntomas predominantes de ansiedad que se consideran secundarios a los efectos fisiológicos de una sustancia durante la intoxicación o la abstinencia.
  • Puede incluir ansiedad prominente, crisis de angustia, fobias y obsesiones o compulsiones.
  • Síndrome inducido por la intoxicación con todas las sustancias menos nicotina y opiáceos o por la abstinencia de alcohol, anfetaminas, cocaína o sedantes.


USO DE MEDICAMENTOS:

  • Los psicofármacos no constituyen una respuesta al complejo trastorno por dependencia de sustancias pero pueden coadyuvar sustancialmente al tratamiento de la co-morbilidad paralela o inducida buscando objetivos específicos.

 

Objetivos del uso de psicofármacos:

  • Tratar condiciones primarias
  • Evitar complicaciones psiquiátricas
  • Disminuir la deserción temprana
  • Facilitar la interacción comunitaria
  • Disminuir la incidencia  de recaídas
  • Mejorar la calidad de vida
  • Disminuir el sufrimiento innecesario

 

NORMAS PARA LA UTILIZACIÓN DE PSICOFÁRMACOS EN EL ADICTO

  • La utilización de psicofármacos debe basarse en diagnósticos sindromáticos y no en síntomas aislados.
  • Debe utilizarse el menos número posible de fármacos y uno solo por grupo farmacológico.
  • Debe utilizarse la dosis mas baja terapéuticamente útil.
  • Deben utilizarse por los períodos de tiempo más cortos posibles de acuerdo a la evolución del padecimiento.
  • El paciente debe ser informado acerca de los medicamentos que recibe, sus alcances, limitaciones y posibles efectos colaterales.
  • La utilización de fármacos debe basarse en el marco de una estrategia integral que contemple el tratamiento psicosocial e integral del adicto.
  • La utilización de fármacos con potencial de abuso o dependencia en el adicto deben limitarse a los cuadros de supresión.

Curiosidad
En ocasiones los jóvenes con una curiosidad insana, por observar que algunos adolescentes de su edad imitan el acto de probar y sentir el uso de cualquier droga. Además algunas drogas como los inhalantes, son de fácil acceso para ellos, son autorizadas y vendidas a bajo costo en cualquier abastecimiento, lo que ocasiona ventaja de consumo.
Al aceptar el organismo la tranquilidad y relajación del efecto de la droga, ocasiona que éste exija el consumo nuevamente, pero con la misma dosis ya resulta insuficiente, lo que hace aumentar cada vez más la cantidad para sentir los mismos efectos, dando paso a la adicción. Algunos jóvenes que experimentan el sentir de bienestar o el simple hecho de «andar en un viaje» y que al consumir la droga su organismo los rechaza de una forma brusca, por lo general éstas personas no vuelven a intentarlo.
Enamoramiento
Las primeras experiencias con las drogas suelen dejar una marca grabada. Si este primer contacto ha sido agradable, se produce un enamoramiento o atracción apasionada por volver a tomar la sustancia o realizar la actividad. Esta percepción distorsionada de la realidad, sin embargo, emociona, produce euforia o tranquiliza lo que hace aumentar la probabilidad de que haya una nueva toma u ocasión para consumir. Se produce un cambio de estado de ánimo que, en muchos casos, se experimenta a nivel visceral (todo ello causado por la lógica alteración de la química cerebral) y que genera ese encandilamiento al igual que uno se enamora de una chica/o.En el juego, una fuerte ganancia inicial incrementa las probabilidades de adquirir adicción al juego.

Luna de miel
Una vez que el individuo ha aprendido -a través de su familia, de la sociedad o por experiencia propia- que ciertas actividades o el consumo de ciertas sustancias pueden transportarlo como por arte de magia lejos de cualquier sentimiento o estado de ánimo negativo, el paso a la adicción es muy sencillo.
Al haber ‘aprendido’ en la etapa 1 que es posible obtener cierto alivio (refuerzo negativo) o placer (refuerzo positivo) a través de la sustancia o actividad adictiva, la persona puede sentirse impulsado a borrar los malos sentimientos o dolorosos con algo positivo. La baja tolerancia a la frustración o la incapacidad para hacer frente a esas adversidades lleva a la búsqueda de ‘soluciones mágicas’; entonces se busca el recurso químico que facilite el cambio.
Durante la fase de luna de miel, el futuro adicto experimenta todas las gratificaciones sin ninguna de las consecuencias negativas: siente que ejerce control, que la actividad es inofensiva y que él la merece. Puede sentirse mejor instantáneamente y disfrutar la sensación de olvidarse de todo. Pero de lo que no se da cuenta es de que ninguna relación basada en el engaño y la fantasía puede funcionar bien a largo plazo.

Traición
Sin embargo, lo que uno vislumbra durante la luna de miel no es lo que en realidad obtiene. Con el paso del tiempo, es traicionado. Así, además del deterioro sufrido en las principales esferas de su vida, es muy probable que el adicto esté haciendo cosas que normalmente no haría, para matener su adicción (robar, participar en otras actividades ilícitas). Los paraísos artificiales que se le prometían en la fase anterior se tornan en oscuros callejones repletos de trampas. La traición es real y el declive comienza.
En la ruina
Ahora el adicto debe consumir cada vez más para evitar que los crecientes sentimientos y estados de ánimo negativos profundicen en su conciencia y para tratar de mantener los efectos positivos que cada vez son menores. Está desarrollando tolerancia y tiene que consumir no para obtener placer o alivio sino para evitar el malestar asociado al síndrome de abstinencia. La dependencia física creada químicamente por la acción de la sustancia sobre el sistema nervioso tiene apresado al individuo. Psicológicamente, la estrategia de afrontamiento desarrollada hasta ahora sigue manteniéndose con lo cual, los problemas lejos de resolverse se acrecientan aún más.

Aprisionados
Con el tiempo, el adicto llega a un estado de desesperación en su relación con la sustancia o actividad adictiva, dejando de lado todo lo demás. Se comporta de manera cada vez más impulsiva e incontrolada, preso de su adicción. Esta etapa de la relación adictiva es un descenso a la desesperación y la destrucción personal. El servilismo ante las drogas no permite tregua y esta espiral tiende a autoperpetuarse, a menos que suceda algo que la detenga. El retorno, no obstante existe, aunque sea un proceso también duro y difícil.

Qué es:

La depresión es una condición médica que causa un estado anímico persistentemente bajo o pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban. Los individuos con depresión pueden sentir tristeza, pérdida de energía, pérdida de su capacidad para concentrarse o tomar decisiones, desilusión y sentirse excesivamente autocríticos y pueden ya no disfrutar cosas que antes les encantaban. Los patrones de sueño y apetito generalmente cambian y la persona puede aumentar o bajar de peso de manera significativa. La depresión puede desarrollarse a cualquier edad. Más de 20 millones de personas en los EUA padecen depresión cada año. Es la principal causa de discapacidad en el mundo y también la principal causa de suicidio.

Qué la ocasiona:
Al igual que en otros trastornos, un desbalance químico de los neurotransmisores en el cerebro pueden desempeñar un papel en la depresión. El funcionamiento alterado de las vías para los neurotransmisores serotonina o norepinefrina o ambos, puede contribuir a la depresión en muchos individuos. Estas diferencias pueden ser hereditarias. Los eventos estresantes – tales como el fallecimiento de un ser querido, o bien, el abuso de alcohol o drogas – puede disparar estos cambios. Sin embargo, en ocasiones la depresión parece descender sin ninguna razón en absoluto.

Cómo es tratada:
Los tratamientos más comunes son medicamentos antidepresivos, psicoterapia o una combinación de ambos. Se cree que estos tratamientos ayudan a restaurar el balance químico entre las células nerviosas en el cerebro. En la mayoría de las personas, mientras más rápido reciban tratamiento, mejores serán los resultados. La mayoría de las personas con depresión que reciben el tratamiento apropiado pueden disfrutar de nuevo la vida – aunque muchas pueden requerir medicamentos para prevenir otros episodios, igual que si tuvieran diabetes o artritis.

Drogadicción
Qué es: Las drogas adictivas tienen efectos similares en el cerebro: cambios en el estado anímico, cambios en los procesos memorísticos, cambios en destrezas motoras tales como caminar y hablar. Más de 25 mil personas en los EUA mueren por consumir drogas ilegales cada año. El costo de lidiar con drogas ilegales en los EUA es de aproximadamente $110 MMDD al año y va en aumento constante.
Qué la ocasiona: Se desconoce la causa exacta de la adicción. Sin embargo, se sabe que el uso habitual de ciertas sustancias causa cambios físicos y químicos en el cerebro que con el tiempo conducen a adicción. Las drogas adictivas pueden impedir la producción de neurotransmisores, alterar sus efectos y bloquear las acciones de las neuronas al recibir mensajes. En algunos casos, estos pueden convertirse en cambios a largo plazo que persisten incluso después de que el individuo deja de consumir la droga. Dado que el cerebro ya no puede funcionar como antes, el consumo de la droga se vuelve la más grande necesidad en la vida de un adicto. Al igual que muchas enfermedades cerebrales, la genética puede desempeñar un papel en la susceptibilidad de la persona a la adicción.

Qué la ocasiona:
Al igual que otras drogas, el alcohol cambia el funcionamiento de las neuronas en el cerebro y el alcoholismo tiende a ser hereditario. Los niños de alcohólicos tienen cuatro veces mayor probabilidad que otras personas de volverse adictos, incluso al ser criados lejos de sus padres. Los investigadores están trabajando para identificar los genes involucrados.

Cómo es tratada:

Al igual que con cualquier enfermedad crónica, no hay cura para el alcoholismo, pero puede ser tratado. La psicoterapia, las terapias conductuales y los medicamentos ayudan a mantener a la gente sobria y prevenir recaídas. Con apoyo y tratamiento, muchas personas son capaces de dejar de beber y rehacer su vida.

La Estructura del Programa de Tratamiento

Las hipótesis resumidas en los párrafos anteriores sirvieron para desarrollar el Modelo Minnesota de manera práctica. En el siguiente apartado se describen los elementos que dan estructura al programa de tratamiento, las estrategias para lograrlo y las fases básicas del tratamiento.

Hasta ese momento no existía un programa estructurado sino un procedimiento breve con protocolos de desintoxicación médica. Se desarrolló la idea de que el tratamiento debería tener un programa progresivo, igual que se consideraba al alcoholismo una enfermedad progresiva y crónica con distintas fases. Los primeros conceptos para el programa de tratamiento fueron los siguientes:

El cuidado

Se decidió que el foco del modelo de tratamiento sería el cuidado y no la curación. La meta: Ayudar al adicto a aprender a vivir con y manejar su condición crónica.
La Filosofía de Alcohólicos Anónimos
La filosofía básica del programa adoptó los conceptos del Programa de los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos (AA). La confianza en el valor de AA vino principalmente de una serie de visitas informales a miembros de la comunidad y a destacados líderes de AA en el Estado de Minnesota. El grupo de profesionales no adictos quería conocer y aprender de los miembros de AA su manera de acceder al pensamiento y a la personalidad del adicto.

Unidad terapéutica
Se pensó que para lograr las metas terapéuticas, lo mejor sería que los pacientes vivieran en un espacio clínico. Se decidió crear un ambiente totalmente estructurado con una serie de actividades organizada para los pacientes. Se intentaría propiciar cambios conductuales. Una razón para pensar en la conveniencia de un lugar cerrado y controlado era, que el tratamiento sería relativamente corto. Si el programa iba a ser corto, también debería ser intensivo para producir un cambio rápido. El foco sería la intervención directa sobre el proceso primario de la adicción bajo el lema prestado de AA que dice, “donde no hay picazón, no rasque”. La meta sería, desarrollar estrategias para ayudar a cada adicto a modificar el estilo de vida adictivo.

El alcoholismo como enfermedad multifacética
Muy pronto se vio, a través de la experiencia mediante ensayo y error, que para establecer estrategias efectivas de tratamiento, no se puede ignorar la complejidad de efectos patológicos que acompañan al alcoholismo. Pero es fundamental trabajar primero con la adicción. Si no, se pierde la recuperación de trastornos psiquiátricos o la modificación lograda de problemas sociales y/o físicos. Y a la inversa, ayudar a alguien a aceptar y afrontar realista y honestamente el alcoholismo y no ayudarle a manejar otros problemas vitales agobiantes, resultaría en un fracaso. Las consecuencias asociadas con el alcoholismo se agruparon como multifacéticas, de índole físico, psicológico, social y espiritual.

El alcoholismo como enfermedad crónica y primaria
Aunque se ve que el alcohólico en tratamiento requiere de ayuda para resolver problemas que se relacionan con su alcoholismo, lo esencial es el alcoholismo como enfermedad primaria. La hipótesis de que el alcoholismo es una condición independiente, primaria y crónica ha sido muy importante.  Así el tratamiento es la intervención directa sobre el proceso primario. Esta fue una idea radicalmente nueva, sobretodo para los profesionales que aprendieron que el alcoholismo siempre era un síntoma de alguna situación subyacente.

  • Daño o deterioro progresivo de la calidad de vida de la persona, debido a las consecuencias negativas de la práctica de la conducta adictiva.

 

  • Pérdida de control, caracterizado por la práctica compulsiva de la conducta adictiva.

 

  • Negación o auto engaño que se presenta como una dificultad para percibir la relación entre la conducta adictiva y el deterioro personal.

 

  • Uso, a pesar del daño. Se manifiesta al no poder parar la conducta adictiva. Este daño es tanto para la persona como para su familia.

 

La mayoría de las personas adictas simplemente no pueden dejar de consumir por sí mismas. La adicción puede ser una enfermedad crónica de por vida – pero puede ser tratada. Los tratamientos para la adicción son tan efectivos como los tratamientos para otras enfermedades crónicas, tales como asma y diabetes. El objetivo es regresar el cerebro lo más posible a su condición normal.

Casi el 4 por ciento de las mujeres embarazadas consume drogas ilícitas como marihuana, cocaína, éxtasis y otras anfetaminas, y heroína. Estas y otras drogas ilícitas pueden conllevar diferentes riesgos para la mujer embarazada y su bebé. Algunas de estas drogas pueden hacer que el bebé nazca demasiado pequeño o antes de tiempo, o que presente síntomas de dependencia, defectos congénitos o problemas de aprendizaje o conducta. No obstante, dado que la mayoría de las mujeres embarazadas que consumen drogas ilícitas también consumen alcohol y tabaco (que también representan un riesgo para el feto), suele ser difícil determinar qué problemas de salud son causados por una droga ilícita específica. Además, a veces las drogas ilícitas contienen impurezas que pueden ser nocivas para el embarazo. Por último, las mujeres embarazadas que consumen drogas ilícitas pueden tener otros hábitos no saludables que las ponen en riesgo, como una mala alimentación.

Para un adicto es difícil enfrentar la vida sin drogas o alcohol, pero si se puede, nosotros te ayudamos a reconstruir tu presente con convicción.

¿Cuáles son los riesgos de consumir marihuana durante el embarazo?
Algunos estudios sugieren que el consumo de marihuana durante el embarazo puede retrasar el crecimiento del feto y reducir ligeramente la duración del embarazo (con un posible aumento del riesgo de parto prematuro). Estos efectos se observan principalmente en las mujeres que consumen marihuana regularmente (seis o más veces por semana).

Aparentemente, después del parto, algunos bebés que estuvieron regularmente expuestos a marihuana antes de nacer presentan síntomas de dependencia, como llanto y temblor excesivos.2,3 Las parejas que tienen pensado tener un bebé también deben tener en cuenta que la marihuana puede reducir la fertilidad tanto en el hombre como en la mujer, lo cual dificulta la concepción.2

¿Cuáles las perspectivas a largo plazo para los bebés expuestos a marihuana antes de nacer?
Se ha realizado un número limitado de estudios de seguimiento de bebés expuestos a marihuana durante su niñez. Algunos no detectaron ningún aumento en el riesgo de desarrollar problemas de aprendizaje o conducta. Sin embargo, otros estudios comprobaron que los niños que están expuestos a marihuana antes de nacer tienen más probabilidades de tener problemas sutiles de concentración,2,3 aunque no tienen un cociente intelectual menor.

¿Cuáles son los riesgos de consumir éxtasis, metanfetamina y otras anfetaminas durante el embarazo?
El consumo de éxtasis, metanfetamina y otras anfetaminas ha aumentado considerablemente en los últimos años. A la fecha, se han realizado pocos estudios sobre la manera en que el éxtasis puede afectar al embarazo. Un estudio de pequeña envergadura detectó un posible aumento en los defectos congénitos cardíacos y, únicamente en las mujeres, de un defecto esquelético llamado pie torcido.4 Los bebés expuestos a éxtasis antes de nacer también pueden estar expuestos a los mismos riesgos que los bebés expuestos a otros tipos de anfetaminas. Otra anfetamina de consumo difundido es la metanfetamina, también conocida como “speed”, “ice”, “crank” y “cristal”. Un estudio realizado en 2006 descubrió que los bebés de las mujeres que consumen esta droga tienen tres veces más probabilidades que los bebés no expuestos a no desarrollarse lo suficiente antes de nacer.5 Incluso aunque nazcan en término, los bebés afectados suelen pesar menos de 5 libras y la circunferencia de su cabeza es más pequeña que lo normal.

El consumo de metanfetamina durante el embarazo también aumenta el riesgo de complicaciones, como parto prematuro y problemas en la placenta.5 También se han registrado casos de defectos congénitos, como defectos cardíacos y fisura palatina con labio leporino, en los bebés expuestos, pero los investigadores aún no han determinado si la droga contribuye a dichos defectos.5 Aparentemente, después del parto, los bebés que estuvieron expuestos a anfetaminas antes de nacer presentan síntomas de dependencia, incluidos temblor, sueño y problemas de respiración.

¿Cuáles son las perspectivas a largo plazo para los bebés expuestos a éxtasis, metanfetamina y otras anfetaminas antes de nacer?
No se conocen las perspectivas a largo plazo para estos niños. Los bebés que nacen con bajo peso tienen un riesgo mayor de tener problemas de aprendizaje y otros problemas. Los niños con una cabeza de circunferencia pequeña suelen tener más problemas que los que nacen con bajo peso pero con una cabeza de circunferencia normal.5 Es necesario realizar más estudios para determinar las perspectivas a largo plazo para los niños expuestos a anfetaminas antes de nacer.

Si haces algo que te parece placentero, tu cerebro se conecta de manera que vuelves a hacerlo de nuevo. Una forma en la que actúan las drogas adictivas es conectándose con las vías cerebrales del placer. El efecto es una oleada de sensación placentera haciendo que quien las consume vuelva a tomarlas una y otra y otra vez. En respuesta, el cerebro cambia de tal manera que ya no funciona eficazmente sin ellas. Este es el proceso llamado adicción.

Compare un cerebro sano (izquierda) con un cerebro afectado por la droga adictiva éxtasis. Las áreas oscuras que indican daño, permanecen aún después de 3 semanas sin la droga.
Crédito de la foto – Instituto Nacional de Drogadicción/Institutos Nacionales de Salud

Una importante vía del placer en el cerebro involucra el neurotransmisor dopamina. Las neuronas que contienen dopamina envían señales de placer a través de las vías neurales en el cerebro. Las drogas adictivas como la cocaína, la heroína y la nicotina, elevan los niveles de dopamina, lo cual causa un rápido estado de intoxicación placentero (conocido en inglés como «high»). Pero el cerebro se adapta a estos cambios y después de un rato, el individuo ya no puede sentir placer sin las drogas.

La droga más común, desde los tiempos más remotos, es el alcohol. Es la sustancia más común que altera el cerebro. El alcohol, una sustancia legal y socialmente aceptada en la mayoría de los países, es también de la que más se abusa. En México -1 de cada 13 adultos – padecen abuso o dependencia del alcohol.
La bebida hace que la corteza cerebral, el centro del pensamiento y de las funciones intelectuales, se encoja también se encogen las regiones del cerebro que afectan la memoria y el cerebelo, el cual contribuye a regular la coordinación y el equilibrio.

Lo peor es que en algún momento, después del consumo, los adictos se topan con que son más y más débiles física y emocionalmente para enfrentar la realidad.

Miles de mujeres están sumergidas en la trampa del abuso de drogas y alcohol y esto afecta, de manera directa, a las personas que están alrededor de ellas.

C.U.R.E. for Women Center se especializa en el tratamiento de mujeres con problemas de alcoholismo, adicción a alguna sustancia o trastornos emocionales y alimenticios.

El propósito de nuestro tratamiento es que nuestras pacientes retomen el control de su vida, parando el hábito de dañar a los que las rodean y a ellas mismas.

Las enfermedades para las cuales ofrecemos tratamiento se caracterizan por ser crónicas, progresivas y, de no ser tratadas oportunamente, mortales.

Las adicciones pueden ser físicas o emocionales.

El programa de rehabilitación de C.U.R.E. for Women Center no usa drogas sustitutas para solucionar los problemas de adicción o trastornos conductuales.

El propósito de nuestro tratamiento es restaurar los procesos de cognición y afectividad, así como la capacidad de atención, de reflexión, de concentración, de concientización y de serenidad.

ALCOHOLISMO

Es una dependencia con características de adicción a las bebidas alcohólicas. Se caracteriza por la constante necesidad de ingerir sustancias alcohólicas que causan alteraciones neuroquímicas en diferentes áreas cerebrales, así como por la pérdida del autocontrol, dependencia física y síndrome de abstinencia. El alcoholismo supone un serio riesgo para la salud, que a menudo conduce a la muerte como consecuencia de afecciones de tipo hepático, hemorragias internas, intoxicación alcohólica, accidentes o suicidio.
Interfiere en la salud física, mental, social y familiar, así como en las responsabilidades laborales.

El problema es que la mayoría de los enfermos niegan la enfermedad. Todas las personas suelen tener consecuencias dañinas por su manera de beber y la mayoría continúa haciéndolo por años, a pesar de que su vida se complique y empobrezca en calidad.

El Alcohol y el Sexo

Las mujeres se intoxican más que los hombres al ingerir igual cantidad de alcohol. Esto se debe a que los cuerpos de las mujeres contienen menos agua que el de los hombres. Debido a que el alcohol se mezcla con el agua, se concentra más en el cuerpo de la mujer. El alcoholismo crónico y los problemas médicos relacionados tales como daño cerebral, cardiaco y hepático, avanzan con más rapidez en las mujeres que en los hombres.

DROGADICCIÓN o FARMACODEPENDENCIA

Es la dependencia física y/o psicológica de una sustancia psicoactiva que afecta mentalmente por su uso continuado a pesar de saber que la sustancia es dañina.

La dependencia física se produce cuando el cuerpo desarrolla tolerancia a la droga, requiriendo dosis crecientes para alcanzar el efecto deseado y evitar los síntomas de privación.

Las adicciones más comunes son: alcohol, marihuana, cocaína, barbitúricos, tranquilizantes, anfetaminas, metanfetaminas, opio y sus derivados.

«Droga» es un término general por el que se designa a cualquier sustancia con capacidad de alterar un proceso biológico o químico en un organismo vivo.

Paracelso, padre de la farmacología, en 1500 dijo que todas las sustancias son venenos. La diferencia entre un veneno y un medicamento es la dosis, es decir que un medicamento administrado en dosis excesiva y durante un tiempo inadecuado se convierte en un factor perjudicial que puede llevar a la muerte del paciente.

Las drogas de abuso son sustancias de origen natural o sintético con efectos sobre el sistema nervioso central, utilizada con fines extraterapéuticos. El que una sustancia sea definida como droga se decide por elementos socioculturales, más que por sus características farmacológicas. Las sustancias clasificadas como drogas los son porque la sociedad las ha codificado culturalmente como tales, entrando en contacto con ellas y usándolas precisamente para conseguir los efectos que de ellas se esperan. Entre las drogas de abuso más conocidas tenemos: alcohol, alucinógenos, cafeína, cocaína, crack, esteroides, anabólicos, heroína, inhalantes, LSD, marihuana, MDMA ó éxtasis, metanfetaminas, metilfenidato, nicotina, opioides (morfina).