El placer es poderoso

 
 

Si haces algo que te parece placentero, tu cerebro se conecta de manera que vuelves a hacerlo de nuevo. Una forma en la que actúan las drogas adictivas es conectándose con las vías cerebrales del placer. El efecto es una oleada de sensación placentera haciendo que quien las consume vuelva a tomarlas una y otra y otra vez. En respuesta, el cerebro cambia de tal manera que ya no funciona eficazmente sin ellas. Este es el proceso llamado adicción.

Compare un cerebro sano (izquierda) con un cerebro afectado por la droga adictiva éxtasis. Las áreas oscuras que indican daño, permanecen aún después de 3 semanas sin la droga.
Crédito de la foto – Instituto Nacional de Drogadicción/Institutos Nacionales de Salud

Una importante vía del placer en el cerebro involucra el neurotransmisor dopamina. Las neuronas que contienen dopamina envían señales de placer a través de las vías neurales en el cerebro. Las drogas adictivas como la cocaína, la heroína y la nicotina, elevan los niveles de dopamina, lo cual causa un rápido estado de intoxicación placentero (conocido en inglés como «high»). Pero el cerebro se adapta a estos cambios y después de un rato, el individuo ya no puede sentir placer sin las drogas.

La droga más común, desde los tiempos más remotos, es el alcohol. Es la sustancia más común que altera el cerebro. El alcohol, una sustancia legal y socialmente aceptada en la mayoría de los países, es también de la que más se abusa. En México -1 de cada 13 adultos – padecen abuso o dependencia del alcohol.
La bebida hace que la corteza cerebral, el centro del pensamiento y de las funciones intelectuales, se encoja también se encogen las regiones del cerebro que afectan la memoria y el cerebelo, el cual contribuye a regular la coordinación y el equilibrio.

Lo peor es que en algún momento, después del consumo, los adictos se topan con que son más y más débiles física y emocionalmente para enfrentar la realidad.

Miles de mujeres están sumergidas en la trampa del abuso de drogas y alcohol y esto afecta, de manera directa, a las personas que están alrededor de ellas.

C.U.R.E. for Women Center se especializa en el tratamiento de mujeres con problemas de alcoholismo, adicción a alguna sustancia o trastornos emocionales y alimenticios.

El propósito de nuestro tratamiento es que nuestras pacientes retomen el control de su vida, parando el hábito de dañar a los que las rodean y a ellas mismas.

Las enfermedades para las cuales ofrecemos tratamiento se caracterizan por ser crónicas, progresivas y, de no ser tratadas oportunamente, mortales.

Las adicciones pueden ser físicas o emocionales.

El programa de rehabilitación de C.U.R.E. for Women Center no usa drogas sustitutas para solucionar los problemas de adicción o trastornos conductuales.

El propósito de nuestro tratamiento es restaurar los procesos de cognición y afectividad, así como la capacidad de atención, de reflexión, de concentración, de concientización y de serenidad.

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