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Curiosidad
En ocasiones los jóvenes con una curiosidad insana, por observar que algunos adolescentes de su edad imitan el acto de probar y sentir el uso de cualquier droga. Además algunas drogas como los inhalantes, son de fácil acceso para ellos, son autorizadas y vendidas a bajo costo en cualquier abastecimiento, lo que ocasiona ventaja de consumo.
Al aceptar el organismo la tranquilidad y relajación del efecto de la droga, ocasiona que éste exija el consumo nuevamente, pero con la misma dosis ya resulta insuficiente, lo que hace aumentar cada vez más la cantidad para sentir los mismos efectos, dando paso a la adicción. Algunos jóvenes que experimentan el sentir de bienestar o el simple hecho de «andar en un viaje» y que al consumir la droga su organismo los rechaza de una forma brusca, por lo general éstas personas no vuelven a intentarlo.
Enamoramiento
Las primeras experiencias con las drogas suelen dejar una marca grabada. Si este primer contacto ha sido agradable, se produce un enamoramiento o atracción apasionada por volver a tomar la sustancia o realizar la actividad. Esta percepción distorsionada de la realidad, sin embargo, emociona, produce euforia o tranquiliza lo que hace aumentar la probabilidad de que haya una nueva toma u ocasión para consumir. Se produce un cambio de estado de ánimo que, en muchos casos, se experimenta a nivel visceral (todo ello causado por la lógica alteración de la química cerebral) y que genera ese encandilamiento al igual que uno se enamora de una chica/o.En el juego, una fuerte ganancia inicial incrementa las probabilidades de adquirir adicción al juego.

Luna de miel
Una vez que el individuo ha aprendido -a través de su familia, de la sociedad o por experiencia propia- que ciertas actividades o el consumo de ciertas sustancias pueden transportarlo como por arte de magia lejos de cualquier sentimiento o estado de ánimo negativo, el paso a la adicción es muy sencillo.
Al haber ‘aprendido’ en la etapa 1 que es posible obtener cierto alivio (refuerzo negativo) o placer (refuerzo positivo) a través de la sustancia o actividad adictiva, la persona puede sentirse impulsado a borrar los malos sentimientos o dolorosos con algo positivo. La baja tolerancia a la frustración o la incapacidad para hacer frente a esas adversidades lleva a la búsqueda de ‘soluciones mágicas’; entonces se busca el recurso químico que facilite el cambio.
Durante la fase de luna de miel, el futuro adicto experimenta todas las gratificaciones sin ninguna de las consecuencias negativas: siente que ejerce control, que la actividad es inofensiva y que él la merece. Puede sentirse mejor instantáneamente y disfrutar la sensación de olvidarse de todo. Pero de lo que no se da cuenta es de que ninguna relación basada en el engaño y la fantasía puede funcionar bien a largo plazo.

Traición
Sin embargo, lo que uno vislumbra durante la luna de miel no es lo que en realidad obtiene. Con el paso del tiempo, es traicionado. Así, además del deterioro sufrido en las principales esferas de su vida, es muy probable que el adicto esté haciendo cosas que normalmente no haría, para matener su adicción (robar, participar en otras actividades ilícitas). Los paraísos artificiales que se le prometían en la fase anterior se tornan en oscuros callejones repletos de trampas. La traición es real y el declive comienza.
En la ruina
Ahora el adicto debe consumir cada vez más para evitar que los crecientes sentimientos y estados de ánimo negativos profundicen en su conciencia y para tratar de mantener los efectos positivos que cada vez son menores. Está desarrollando tolerancia y tiene que consumir no para obtener placer o alivio sino para evitar el malestar asociado al síndrome de abstinencia. La dependencia física creada químicamente por la acción de la sustancia sobre el sistema nervioso tiene apresado al individuo. Psicológicamente, la estrategia de afrontamiento desarrollada hasta ahora sigue manteniéndose con lo cual, los problemas lejos de resolverse se acrecientan aún más.

Aprisionados
Con el tiempo, el adicto llega a un estado de desesperación en su relación con la sustancia o actividad adictiva, dejando de lado todo lo demás. Se comporta de manera cada vez más impulsiva e incontrolada, preso de su adicción. Esta etapa de la relación adictiva es un descenso a la desesperación y la destrucción personal. El servilismo ante las drogas no permite tregua y esta espiral tiende a autoperpetuarse, a menos que suceda algo que la detenga. El retorno, no obstante existe, aunque sea un proceso también duro y difícil.

Qué es:

La depresión es una condición médica que causa un estado anímico persistentemente bajo o pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban. Los individuos con depresión pueden sentir tristeza, pérdida de energía, pérdida de su capacidad para concentrarse o tomar decisiones, desilusión y sentirse excesivamente autocríticos y pueden ya no disfrutar cosas que antes les encantaban. Los patrones de sueño y apetito generalmente cambian y la persona puede aumentar o bajar de peso de manera significativa. La depresión puede desarrollarse a cualquier edad. Más de 20 millones de personas en los EUA padecen depresión cada año. Es la principal causa de discapacidad en el mundo y también la principal causa de suicidio.

Qué la ocasiona:
Al igual que en otros trastornos, un desbalance químico de los neurotransmisores en el cerebro pueden desempeñar un papel en la depresión. El funcionamiento alterado de las vías para los neurotransmisores serotonina o norepinefrina o ambos, puede contribuir a la depresión en muchos individuos. Estas diferencias pueden ser hereditarias. Los eventos estresantes – tales como el fallecimiento de un ser querido, o bien, el abuso de alcohol o drogas – puede disparar estos cambios. Sin embargo, en ocasiones la depresión parece descender sin ninguna razón en absoluto.

Cómo es tratada:
Los tratamientos más comunes son medicamentos antidepresivos, psicoterapia o una combinación de ambos. Se cree que estos tratamientos ayudan a restaurar el balance químico entre las células nerviosas en el cerebro. En la mayoría de las personas, mientras más rápido reciban tratamiento, mejores serán los resultados. La mayoría de las personas con depresión que reciben el tratamiento apropiado pueden disfrutar de nuevo la vida – aunque muchas pueden requerir medicamentos para prevenir otros episodios, igual que si tuvieran diabetes o artritis.

Drogadicción
Qué es: Las drogas adictivas tienen efectos similares en el cerebro: cambios en el estado anímico, cambios en los procesos memorísticos, cambios en destrezas motoras tales como caminar y hablar. Más de 25 mil personas en los EUA mueren por consumir drogas ilegales cada año. El costo de lidiar con drogas ilegales en los EUA es de aproximadamente $110 MMDD al año y va en aumento constante.
Qué la ocasiona: Se desconoce la causa exacta de la adicción. Sin embargo, se sabe que el uso habitual de ciertas sustancias causa cambios físicos y químicos en el cerebro que con el tiempo conducen a adicción. Las drogas adictivas pueden impedir la producción de neurotransmisores, alterar sus efectos y bloquear las acciones de las neuronas al recibir mensajes. En algunos casos, estos pueden convertirse en cambios a largo plazo que persisten incluso después de que el individuo deja de consumir la droga. Dado que el cerebro ya no puede funcionar como antes, el consumo de la droga se vuelve la más grande necesidad en la vida de un adicto. Al igual que muchas enfermedades cerebrales, la genética puede desempeñar un papel en la susceptibilidad de la persona a la adicción.

Qué la ocasiona:
Al igual que otras drogas, el alcohol cambia el funcionamiento de las neuronas en el cerebro y el alcoholismo tiende a ser hereditario. Los niños de alcohólicos tienen cuatro veces mayor probabilidad que otras personas de volverse adictos, incluso al ser criados lejos de sus padres. Los investigadores están trabajando para identificar los genes involucrados.

Cómo es tratada:

Al igual que con cualquier enfermedad crónica, no hay cura para el alcoholismo, pero puede ser tratado. La psicoterapia, las terapias conductuales y los medicamentos ayudan a mantener a la gente sobria y prevenir recaídas. Con apoyo y tratamiento, muchas personas son capaces de dejar de beber y rehacer su vida.

La Estructura del Programa de Tratamiento

Las hipótesis resumidas en los párrafos anteriores sirvieron para desarrollar el Modelo Minnesota de manera práctica. En el siguiente apartado se describen los elementos que dan estructura al programa de tratamiento, las estrategias para lograrlo y las fases básicas del tratamiento.

Hasta ese momento no existía un programa estructurado sino un procedimiento breve con protocolos de desintoxicación médica. Se desarrolló la idea de que el tratamiento debería tener un programa progresivo, igual que se consideraba al alcoholismo una enfermedad progresiva y crónica con distintas fases. Los primeros conceptos para el programa de tratamiento fueron los siguientes:

El cuidado

Se decidió que el foco del modelo de tratamiento sería el cuidado y no la curación. La meta: Ayudar al adicto a aprender a vivir con y manejar su condición crónica.
La Filosofía de Alcohólicos Anónimos
La filosofía básica del programa adoptó los conceptos del Programa de los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos (AA). La confianza en el valor de AA vino principalmente de una serie de visitas informales a miembros de la comunidad y a destacados líderes de AA en el Estado de Minnesota. El grupo de profesionales no adictos quería conocer y aprender de los miembros de AA su manera de acceder al pensamiento y a la personalidad del adicto.

Unidad terapéutica
Se pensó que para lograr las metas terapéuticas, lo mejor sería que los pacientes vivieran en un espacio clínico. Se decidió crear un ambiente totalmente estructurado con una serie de actividades organizada para los pacientes. Se intentaría propiciar cambios conductuales. Una razón para pensar en la conveniencia de un lugar cerrado y controlado era, que el tratamiento sería relativamente corto. Si el programa iba a ser corto, también debería ser intensivo para producir un cambio rápido. El foco sería la intervención directa sobre el proceso primario de la adicción bajo el lema prestado de AA que dice, “donde no hay picazón, no rasque”. La meta sería, desarrollar estrategias para ayudar a cada adicto a modificar el estilo de vida adictivo.

Si haces algo que te parece placentero, tu cerebro se conecta de manera que vuelves a hacerlo de nuevo. Una forma en la que actúan las drogas adictivas es conectándose con las vías cerebrales del placer. El efecto es una oleada de sensación placentera haciendo que quien las consume vuelva a tomarlas una y otra y otra vez. En respuesta, el cerebro cambia de tal manera que ya no funciona eficazmente sin ellas. Este es el proceso llamado adicción.

Compare un cerebro sano (izquierda) con un cerebro afectado por la droga adictiva éxtasis. Las áreas oscuras que indican daño, permanecen aún después de 3 semanas sin la droga.
Crédito de la foto – Instituto Nacional de Drogadicción/Institutos Nacionales de Salud

Una importante vía del placer en el cerebro involucra el neurotransmisor dopamina. Las neuronas que contienen dopamina envían señales de placer a través de las vías neurales en el cerebro. Las drogas adictivas como la cocaína, la heroína y la nicotina, elevan los niveles de dopamina, lo cual causa un rápido estado de intoxicación placentero (conocido en inglés como «high»). Pero el cerebro se adapta a estos cambios y después de un rato, el individuo ya no puede sentir placer sin las drogas.

La droga más común, desde los tiempos más remotos, es el alcohol. Es la sustancia más común que altera el cerebro. El alcohol, una sustancia legal y socialmente aceptada en la mayoría de los países, es también de la que más se abusa. En México -1 de cada 13 adultos – padecen abuso o dependencia del alcohol.
La bebida hace que la corteza cerebral, el centro del pensamiento y de las funciones intelectuales, se encoja también se encogen las regiones del cerebro que afectan la memoria y el cerebelo, el cual contribuye a regular la coordinación y el equilibrio.

Lo peor es que en algún momento, después del consumo, los adictos se topan con que son más y más débiles física y emocionalmente para enfrentar la realidad.

Miles de mujeres están sumergidas en la trampa del abuso de drogas y alcohol y esto afecta, de manera directa, a las personas que están alrededor de ellas.

C.U.R.E. for Women Center se especializa en el tratamiento de mujeres con problemas de alcoholismo, adicción a alguna sustancia o trastornos emocionales y alimenticios.

El propósito de nuestro tratamiento es que nuestras pacientes retomen el control de su vida, parando el hábito de dañar a los que las rodean y a ellas mismas.

Las enfermedades para las cuales ofrecemos tratamiento se caracterizan por ser crónicas, progresivas y, de no ser tratadas oportunamente, mortales.

Las adicciones pueden ser físicas o emocionales.

El programa de rehabilitación de C.U.R.E. for Women Center no usa drogas sustitutas para solucionar los problemas de adicción o trastornos conductuales.

El propósito de nuestro tratamiento es restaurar los procesos de cognición y afectividad, así como la capacidad de atención, de reflexión, de concentración, de concientización y de serenidad.